Breaking Bad llega desde Estados Unidos. Creada y dirigida por Vince Gilligan y protagonizada por Bryan Cranston (Malcom) y Aaron Paul fue estrenada el 20 de enero de 2008. Es producto de Sony Pictures Television.
Desde su estreno, ha recibido seis de los dieciseis Emmy a los que ha sido nominada durante varias ediciones.
Argumento.
Walter White es un aplicado profesor de instituto, padre de familia con un hijo discapacitado y una mujer embarazada. Además, Walt trabaja en un lavadero de coches por las tardes.
Cuando le diagnostican cáncer pulmonar terminal se plantea qué pasará con su familia cuando el no esté. En una redada organizada por la DEA, en la cual trabaja su cuñado, reconoce a un antiguo alumno suyo: Jesse Pinkman.
Walt y Pinkman se asociarán para fabricar y vender metanfetamina y así asegurar el futuro y bienestar económico de la familia White.
Mientras tanto, el acercamiento al mundo de las drogas y el trato con traficantes y mafiosos contamina la personalidad de Walter, quien va abandonando poco a poco su posición de persona recta y predecible para convertirse en alguien sin demasiados escrúpulos cuando se trata de conseguir lo que quiere.
¿Por qué debería verla?
Breaking Bad parte de la situación de un hombre que siempre se ha comportado como un buen ciudadano y ahora el sistema sanitario americano parece darle la espalda. Padre de familia, hombre honrado y honesto con dos trabajos, que nunca levanta la voz se da cuenta de que no puede costearse el tratamiento que necesita contra el cáncer que padece y que necesita encontrar una solución de emergencia. Y después… Para Walter White el mundo de la droga es algo turbio y oscuro pero piensa que sacarse un sobresueldo a base de "cocinar" metanfetamina no tiene porqué ser demasiado complicado. No es así, por supuesto: entrar en contacto con traficantes, con "matones", sufrir chantaje, temer por la vida de los más allegados y evitar que la policía se entere de lo que estás haciendo no es nada sencillo. Y si el mundo de la droga es muy complejo, no lo es menos el mundo del que está enganchado, y el mundo del que tiene que decidir entre matar o morir.
Otra de las grandezas de la serie es la perfecta construcción de las tramas y los personajes. No hay ni buenos ni malos, sino personas con motivaciones diferentes, totalmente legítimas, con las que el espectador puede sentirse identificado.
En Breaking Bad es importante destacar la evolución que sufren los personajes a medida que transcurre la serie. El giro que da Walter es uno de los más radicales: de tímido profesor y padre de familia a hombre frío y calculador, un animal de la calle y un auténtico "peligro" para sus enemigos... Pero también han cambiado Skyler (la mujer de Walter), su cuñado Hank y Jesse Pinkman, el chavalillo seudodelincuente que ha tenido que madurar a base de golpes. Pero una buena serie debe ser un reflejo de la vida y, en la vida, todos estamos a merced de constantes cambios.
Por último, cabe destacar la relación entre Walter y Jesse. A pesar de que el primero tiene un hijo biológico (Junior) la relación con Pinkman es de las más bonitas y más duras de la historia de la televisión de los últimos tiempos. Tanto uno como el otro pueden llegar a odiarse a muerte, pegarse e insultarse hasta la humillación. Pero se protegen, se necesitan y finalmente, se buscan.
A pesar de una primera temporada algo lenta y falta de acción (salvo algún capítulo destacable) cabe decir que a partir de la segunda temporada y sobre todo la tercera, la serie mejora bastante. Además, desde mi punto de vista es una serie que refleja lo que un padre de familia estaría dispuesto a hacer por mantener a salvo a su familia cuando el no esté. El personaje de Walter muestra una de las caras más viscerales del ser humano, llegando a ponerse al borde de lo moralmente correcto y que el espectador decida qué es lo que está bien o lo que está mal.
NOTA FILMAFFINITY: 8,5
Otra de las grandezas de la serie es la perfecta construcción de las tramas y los personajes. No hay ni buenos ni malos, sino personas con motivaciones diferentes, totalmente legítimas, con las que el espectador puede sentirse identificado.
En Breaking Bad es importante destacar la evolución que sufren los personajes a medida que transcurre la serie. El giro que da Walter es uno de los más radicales: de tímido profesor y padre de familia a hombre frío y calculador, un animal de la calle y un auténtico "peligro" para sus enemigos... Pero también han cambiado Skyler (la mujer de Walter), su cuñado Hank y Jesse Pinkman, el chavalillo seudodelincuente que ha tenido que madurar a base de golpes. Pero una buena serie debe ser un reflejo de la vida y, en la vida, todos estamos a merced de constantes cambios.
Por último, cabe destacar la relación entre Walter y Jesse. A pesar de que el primero tiene un hijo biológico (Junior) la relación con Pinkman es de las más bonitas y más duras de la historia de la televisión de los últimos tiempos. Tanto uno como el otro pueden llegar a odiarse a muerte, pegarse e insultarse hasta la humillación. Pero se protegen, se necesitan y finalmente, se buscan.
A pesar de una primera temporada algo lenta y falta de acción (salvo algún capítulo destacable) cabe decir que a partir de la segunda temporada y sobre todo la tercera, la serie mejora bastante. Además, desde mi punto de vista es una serie que refleja lo que un padre de familia estaría dispuesto a hacer por mantener a salvo a su familia cuando el no esté. El personaje de Walter muestra una de las caras más viscerales del ser humano, llegando a ponerse al borde de lo moralmente correcto y que el espectador decida qué es lo que está bien o lo que está mal.
NOTA FILMAFFINITY: 8,5

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